¿Quieres ser un escritor de éxito?
La clave para tener éxito como escritor no está en un estilo depurado, ni en conocer todas las estrategias, ni en dominar los ganchos literarios....

Descubre en esta historia las dos únicas herramientas que necesitas para tener éxito con tus libros.

Esto ocurrió de verdad pero, como las personas implicadas son conocidas, omitiré sus nombres. 

 Hablaremos del escritor A y el escritor B.

El escritor A era un escritor que ya había publicado. No tenía fama mundial pero era conocidillo. Se había movido en el círculo de las artes. 

Su padre era un conocido compositor y eso le había puesto al hijo en el punto de mira. Así que ya tenía fama antes de demostrar si realmente valía como escritor. 

Tenía toda la maquinaria a su favor. 

Un día, en una firma de libros, se le acercó el escritor B. Era un buen escritor pero no estaba seguro de su trabajo. Pensaba que todavía no escribía bien y necesitaba la orientación de alguien que ya hubiera tenido éxito para que le indicara cómo mejorar. 

Pero la fama no es un indicativo de nada. 

Un escritor famoso a lo mejor sólo es un escritor con medios y con buenas relaciones

El tiempo es el que asienta el éxito de las personas. 

Hay algo que está por encima de todas las modas, por encima de todos los escenarios y necesita algo más que medios y buenas relaciones. 

El escritor B le enseñó un poema al escritor A en aquella firma de libros, con demasiada gente esperando en la cola y en un mal momento para el escritor A. 

El escritor A no se leyó el poema, sólo leyó las cinco primeras líneas de mala gana

Vio algo que no le gustó y le dijo lo que nunca una persona debe decirle a otra porque eso es como pasar el dedo por la punta de una estalactita cargándose un proceso de miles de años de crecimiento. 

«Eres muy malo. No vales como escritor, dedícate a otra cosa». 

El escritor A no sabía nada del escritor B como para emitir un juicio de esa índole

No sabía que el escritor B vivía solo con su madre. No sabía que su madre tenía una enfermedad mental. No sabía que tenía que escribir y trabajar a la vez. No sabía que se esforzaba al máximo para intentar darlo todo en la escritura y no sabía (esto era lo más importante) que el escritor B no se rendiría después del horrible consejo que le había dado el escritor A. 

¿Sabes por qué?

Porque no hay escritores malos ni libros malos. Sólo hay escritores que necesitan aprender y libros que necesitan más trabajo. 

El escritor B no se rindió. Siguió aprendiendo y escribiendo. Siguió esforzándose al máximo. 

Aprendió lo más difícil de escribir, que es depurar un texto. 

Pero no se conformó con sólo escribir bien. 

 

Además decidió aprender a vender su libro

 

Con mucho esfuerzo lo distribuyó en su ciudad, lo envió a cientos de editoriales (en aquella época la autopublicación era complicada), hizo presentaciones que pagó con su dinero. Siguió cuidando a su madre hasta el último día de su vida. 

Siguió escribiendo, siguió luchando, siguió amando y siguió fracasando… pero no se fracasa eternamente cuando trabajas día a día en tu sueño. Llega un momento en que la vida se rinde y deja de ponerte a prueba. 

Un día el escritor B se dio cuenta de que ganaba más dinero vendiendo sus propios libros que de su trabajo. Entonces comprendió que ya no necesitaba seguir trabajando en aquel sitio horrible que le ocupaba media vida. Sólo tenía que seguir haciendo lo que estaba haciendo con sus libros con la suerte de que a partir de ahora tendría más tiempo. 

El escritor B, de repente, se dio cuenta de que por fin vivía de su trabajo. Aún no era mundialmente reconocido pero ya ganaba lo suficiente y, para ser mundialmente reconocido en su trabajo sólo tenía que seguir haciendo lo que hacía en todos los mercados y en todos los países. 

El escenario cambió y se hizo favorable para el escritor B. 

Con un click del ratón de un ordenador o de un dedo pulsando una pantalla alguien en alguna parte podía comprar su libro. Así que decidió dedicarle la mitad del tiempo a aprender marketing digital. 

Poco a poco empezó a vender en toda la comunidad hispana.

Mientras él hacía todo eso, el escritor A estaba en bancarrota. Su editorial había quebrado y había dejado de trabajar por sus escritores. El escritor A no sabía nada de marketing digital, de distribución personal, de autopublicación y por supuesto no había tenido la suerte de ser puesto a prueba para endurecerse y luchar por lo que verdaderamente es. 

El escritor A se convirtió en el destino que deseó para el escritor B. 

El escritor B es ahora un bestseller en todo el mundo. 

Un día se encontraron en un evento en el que el escritor B era el reconocido invitado y el escritor A sólo estaba entre el público. 

Cuando terminó el acto se miraron a los ojos y se reconocieron. 

No se dijeron nada. 

El escritor A no fue capaz de reconocer que se había equivocado con el escritor B y la envidia le impedía pronunciar palabra y el escritor B sólo sintió lástima y ya no le veía el sentido a reprochar nada

¿Comprendes ahora dónde reside el éxito de un escritor?

Aprendizaje y tenacidad… eso es todo lo que necesitas.

La tenacidad la tienes que poner tú. Nadie puede hacerlo por ti. 

 

Del aprendizaje me encargo yo. Me llamo Ana y soy escritora y editora y llevo una década especializándome en marketing para escritores y además llevo cuarenta años escribiendo. Estoy convencida de que puedo ayudarte a darle alas a tu libro.  

 
 

¿Y por qué deberías aprender conmigo?

 

Te preguntarás…. 
y tendrás razón en preguntártelo.

 

Te propongo algo. Busca otra formación, cualquiera. Busca cualquier taller literario y observa si ellos…

✅Te preguntan cómo llevas tu semana literaria

✅Responden a tus retos personales.

✅Te dedican un tiempo si te atascas.

✅Acaban entablando una relación de amistad. 

✅Te apoyan cuando todo es difícil. 

✅Te dan soporte para que puedas publicar y promocionar tu libros.

✅No te enseñan para escribir un libro sino que te enseñan a vivir de tu trabajo como escritor. 

Las técnicas literarias son las mismas siempre

Da igual quién te las enseñe.

Las puedes aprender con cualquiera.  

Pero no es la técnica literaria lo que importa sino el motivo por el hago esto. 

Mi filosofía es la del escritor B: trabajo, tenacidad y aprendizaje constante. Por eso consideré la importancia de dar formación continua. 

No pagas 300, 400, 500 o incluso 1000 por un tallercito… pagas una pequeña mensualidad por crecer continuamente en escritura y autopublicación. 

Además es fácil mandarme a la mierda si no te gusta. Te das de baja cuando quieras, sin compromisos, sin exigencias de tiempo,  sin exámenes.. tú no necesitas ser examinado, sino apoyado y animado, ni más ni menos. 

Entendiendo ahora cómo trabajo, te contaré lo que puedes aprender en mi formación:

 

Personajes 3D

Profundiza en los personajes de tu historia transformándolos en personajes épicos y memorables

Amazon optimiza

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